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Alubia Bajo Cero

APERITIVO (Desayuno/Entrante/Merienda/Picoteo)
Belen Fernandez jover

En esta receta, la Alubia conserva toda su esencia, pero se presenta de una forma inesperada. Cocida lentamente y el aceite ayuda a emulsionar y se convertirte en un helado salado, cremoso y delicado. Hice una brunoise de tomate, cebolla y pimientos, fresca, colorida y crujiente, y una vinagreta de albahaca y lima que aporta luz, acidez . La alubia de siempre, servida desde una mirada más de “ahora”.

Foto receta

Ingredientes

INGREDIENTE
CANTIDAD
Helado salado
Alubia de La Bañeza-León I.G.P. - Variedad Plancheta 200 gramos
Nata 100 mililitros
Requeson 50 gramos
Ralladura de lima 5 gramos
Tomate 15 gramos
Pimientos 20 gramos
Cebolla 20 gramos
Albahaca 5 gramos
Aceite de oliva 20 mililitros

Elaboración

Todo empieza con la Alubia Plancheta de La Bañeza-León IGP. La dejamos en remojo la noche anterior y, al día siguiente, la cocemos despacio, sin prisas, hasta que está tierna y cremosa. Ese es el punto importante: que conserve todo su sabor y esa textura mantecosa que la hace tan especial.

Cuando ya está cocida, la trituramos hasta conseguir una crema muy fina y suave. La emulsionamos con cuidado y la dejamos enfriar. Después la mantecamos para convertirla en algo poco habitual, pero muy natural al probarlo: un helado salado de alubia, cremoso, delicado y con el sabor de la Plancheta como protagonista.

Mientras el helado toma cuerpo, preparamos la parte más fresca del plato. Cortamos tomate, cebolla y pimiento en daditos muy pequeños, en brunoise, para que en cada cucharada haya color, textura y un punto crujiente.

Lo aliñamos justo antes de servir con una vinagreta de lima, hecha con aceite de oliva virgen extra, zumo y ralladura de lima. Así conseguimos que las verduras se mantengan frescas y que ese toque cítrico acompañe al helado sin tapar el sabor de la alubia.

Para terminar, colocamos la brunoise en el plato y, encima, una quenelle de helado salado. El primer bocado sorprende: es frío, fresco y ligero. Pero enseguida aparece el sabor reconocible de una alubia de calidad.

Es una receta hecha con mucho respeto al producto, pero también con ganas de jugar

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